Soy papá - Nicolas de Zubiria

Soy papá


Yo creo que no hay nada nos asuste más a los papás primerizos que el día en que tenemos que empezar a darle comida a nuestros hijos. Confieso que si, yo también me asusté, no sé por qué, no sé si fue el cliché de las películas donde uno veía que el bebé nunca comía nada de lo que le preparaban o simplemente por el hecho de estar en terreno desconocido, pero el día que preparé la primera papilla a Sienna sentí que estaba frente a un reto muy grande: mi comensal más exigente.

 

 

Apelé al sentido común, que si bien es verdad que es el menos común de los sentidos esta vez me funcionó. Lo primero que pensé fue: si me sabe rico a mí probablemente le sabe rico a ella. Aquí entraron a preocuparme algunos factores, entre ellos y el mas importante para lograr lo que quería era ¡LA SAL!, es increíble pero es como el coco de los papás.

En este momento me asesoré lo mejor que pude con nuestro pediatra y para mi sorpresa y alegría me dio luz verde y me dijo unas palabras que terminaron de darle sentido a lo que yo ya estaba pensando: “¿Tú te comes algo que no sepa rico o este insípido?”. La respuesta es obvia: ¡NO! Entonces, ¿Por qué Siena debería comérselo? Aquí hay algo muy importante y que no pretendo que sea la verdad absoluta pero que tiene mucho sentido, si lo primero que prueban los bebés les sabe rico eso los incentiva a comer. No se trata de ponerle la misma cantidad de sal que le ponemos a nuestras comidas sino, literalmente menos de una pizca, es sólo para que le de un poco de sabor y ¡listo!

Aquí les seguiré contando no sólo mis experiencias como papá sino que también les compartiré las recetas que le preparo a mi hija Sienna con la esperanza de que les gusten a sus bebés.

Les deseo mucha suerte a todos los que como yo están entrando en este mundo de los bebés y en este largo, rocoso pero bacanísimo camino de la alimentación complementaria que si uno se lo propone, ¡puede ser un parche!